Dieta para diabetes gestacional

Después de haber hablado de cómo debería comer un diabético tipo 1 (aquí) y un diabético tipo 2 (aquí), le toca el turno a cómo debería comer una mujer con diabetes gestacional. Antes de continuar, te recomiendo que leas esta entrada donde explico todo lo que deberías saber sobre la diabetes gestacional.

En la diabetes gestacional, como en los diabéticos tipo 2, hay una resistencia a la insulina de fondo que es la que nos marca el camino a seguir. No obstante, no es debido a la lipotoxicidad como en el caso de los diabéticos tipo 2, sino que es debido al ambiente hormonal provocado por el embarazo.

Como te conté en la primera entrada del blog (puedes leerla aquí), en el segundo y tercer trimestre del embarazo aparece una leve resistencia a la insulina de forma natural. Esto sucede para poder derivar una mayor cantidad de recursos al bebé. En la mayoría de los embarazos la mujer libera más insulina de la normal para superar esta resistencia y la cuestión acaba ahí.

Pero en alrededor del 8% de los casos (este valor sube año a año, preguntémonos el porqué), el aumento en la liberación de la insulina no es suficiente y la mujer presenta altos niveles de glucosa en sangre. Normalmente ocurre en mujeres que sufren de sobrepeso u obesidad, sedentarias o poco activas físicamente, con antecedentes familiares de diabetes, con diabetes gestacional previa, con un bebé previo de más de 4 kg y/o con síndrome de ovario poliquístico (SOP).

Los niveles altos de glucosa durante el embarazo, además de las consecuencias para la salud que puede tener en la madre, como puede ser la preeclampsia, son sobre todo peligrosos para el bebé. Aumenta las probabilidades de nacer con exceso de peso (macrosomía), acumulación excesiva de líquido amniótico, defectos en el tubo neural, muerte súbita y desarrollo de enfermedades como problemas de corazón. A medio y largo plazo, aumenta las probabilidades que el niño sufra obesidad, síndrome metabólico o diabetes.

Por eso, debemos poner remedio y reducir estos altos niveles de glucosa. Y para ello, como ya te he dicho, nada mejor que ejercicio físico (al menos 45 minutos diarios) y una buena alimentación, que por un lado aumente la sensibilidad a la insulina y por el otro mantenga bajos los niveles de glucosa. De hecho, esto es suficiente para el 70-85% de las mujeres con diabetes gestacional. El tratamiento para el restante 20% te lo cuento luego.

 

Cómo comer con diabetes gestacional

Como sabes, recomiendo las dietas bajas en hidratos o muy bajas en hidratos para el paciente diabético. No obstante, en la mujer embarazada la cosa cambia ligeramente. Sí recomiendo una menor ingesta de hidratos, pero no tan baja como en una dieta baja en hidratos.

Por supuesto, no recomiendo para nada la dieta muy baja en carbohidratos o cetogénica. De hecho, ni siquiera hay estudios al respecto. No sabemos el efecto que una dieta cetogénica podría causar en el feto, ciertos estudios asocian la cetonemia (presencia de cetonas en sangre) a que podría enlentecer su crecimiento a nivel motor y mental, así que, por principio de precaución, no la recomiendo.

Convencionalmente, la recomendación oficial en estos pacientes fue la de reducir el aporte de hidratos de carbono, lo que reduce la exposición del bebé a altos niveles de glucosa en sangre y por tanto evita su excesivo crecimiento.

Por primera vez y sin que sirva de precedente, estoy de acuerdo con las recomendaciones oficiales. El aporte de hidratos de carbono debe ser mayor que el de una dieta baja en hidratos tradicional, que como te dije era de menos de 130g de hidratos al día. En la embarazada se recomienda que el mínimo sea de 175g diarios. En línea con estas cantidades, el colegio americano de obstetras y ginecólogos recomienda un 35-40% de hidratos de carbono.

Se han publicado recientemente varios estudios que defienden el consumo de un mayor porcentaje de hidratos de carbono, eso sí, de bajo índice glucémico. Según estos, se favorece la adherencia y los resultados son los mismos o incluso mejores.

En cuanto a la adherencia podría estar de acuerdo (aunque esto es discutible y muy individual). En cuanto a los resultados no. Estos mismos estudios demuestran que, por un lado, requieren una mayor cantidad de insulina, y por el otro reportan mayores niveles de glucosa en sangre.

Uno de los argumentos que defienden dichos estudios es que un mayor aporte de grasa, sobre todo saturada, podría aumentar la resistencia a la insulina. Ninguno de los estudios demuestra este hecho en embarazadas. Sin embargo, sí estoy de acuerdo en vigilar el origen de la grasa que sustituya el aporte de hidratos de carbono, y que esta sea principalmente insaturada y/o saturada de cadena media y corta. El origen de la grasa importa.

Los hidratos de carbono que incorpores deben ser de baja carga glucémica, como en el resto de los diabéticos, ya que suavizarán los aumentos en la glucemia y además aumentarán el aporte de fibra, tan necesario para enlentecer el vaciado gástrico, la digestión y la absorción de las moléculas de glucosa.

Finalmente, no compenses esta reducción en los hidratos con una elevación en la ingesta de proteína, ya que en embarazadas la capacidad de conversión de amoníaco en urea disminuye. Por ello, que las calorías provenientes de las proteínas no superen 1.2-1.5g/kg de la ingesta diaria.

 

Sobrepeso y obesidad en la diabetes gestacional

El 50% de la diabetes gestacional en estados unidos se explica por motivos de sobrepeso u obesidad. Como he dejado caer más arriba, la transición que estamos sufriendo en las últimas generaciones hacia un estilo de vida sedentario lo pagamos de muchos modos, y este es uno de ellos.

Las mujeres con sobrepeso y obesidad parten con mayor resistencia a la insulina y, en algunos casos, con menor capacidad en el páncreas de aumento de la insulina. Es por eso que los casos de diabetes gestacional aumentan año a año, a la par que aumenta el porcentaje de población con sobrepeso u obesidad.

Por tanto, lo ideal sería bajar de peso antes del embarazo. Si ya llegamos tarde a esto, se han visto buenos resultados con una ligera reducción de las calorías ingeridas sobre el consumo habitual, observándose una mejora del control de la glucosa sin empeoramiento en el crecimiento del bebé pese a la pérdida de peso materna.

Obviamente, la reducción de calorías no debería ser drástica en ningún caso, ya que podríamos poner nuestra salud y la del bebé en riesgo. Por ello, ponte siempre en manos de profesionales.

 

Tratamiento diabetes gestacional

Como te dije, nuestro objetivo en la diabetes gestacional es mostrar valores de glucosa por debajo de 95 mg/dL en ayunas, y por debajo de 140 mg/dL y de 120 mg/dL 1 y 2 horas después de una ingesta respectivamente.

De no conseguirse este objetivo 2 semanas tras la intervención nutricional, se tomarán más medidas. La primera línea de tratamiento es la adición de insulina exógena que ayude a controlar los niveles de glucosa, bien en forma de insulina basal o en forma de insulinas de acción rápida tras la ingesta.

También es posible la adición de antidiabéticos orales, normalmente metformina o una sulfonilurea. En el caso de la metformina parece que no se han detectado efectos adversos ni a corto ni a medio plazo. En cuanto a las sulfonilureas, hay diversas opiniones y se necesitan más estudios para confirmar la presencia o ausencia de estos efectos adversos.

En cualquier caso, tanto la inclusión de la insulina como del antidiabético oral deben ser prescritos por tu médico.

 

Conclusión

Con el fin de disminuir los niveles de glucosa en sangre y preservar la salud del páncreas, se recomienda una dieta moderada-baja en hidratos en embarazadas con diabetes gestacional, menos restrictiva que en el resto de los diabéticos, y que asegure unos 175g de hidratos de carbono al día. Por otro lado, no abuses de las proteínas a modo de sustituto.

Las hidratos de carbono incluidos deben ser de baja carga glucémica. Las grasas priorizadas deben ser insaturadas y/o de saturadas de cadena media y corta. Si necesitas ayuda con esto, puedes contactar conmigo.

Según un estudio, lo que ocurre durante el embarazo puede llegar a ser más importante para la salud del bebé que los genes de los padres. Por ello, la diabetes gestacional no es un tema que se deba tomar a la ligera.

 

 

Referencias:

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