Testosterona y diabetes

Contenido del artículo

      • Niveles bajos de testosterona en la población
      • Testosterona y diabetes
      • Cómo aumentar los niveles de testosterona de manera natural
      • Conclusión

La testosterona es una hormona que sintetizamos a partir del colesterol. Como sabrás está presente en hombres, y en una proporción 10 veces menor también en mujeres. Se sintetiza principalmente en unas células que se hallan en los testículos, llamadas células Leydig, de ahí la gran diferencia entre hombres y mujeres.

Además de contribuir al desarrollo de los caracteres sexuales masculinos, como la aparición de vello facial (y en el resto del cuerpo), el cambio de voz o el agrandamiento de los órganos sexuales, también es responsable de la densidad, masa y fuerza de los huesos, y de la fuerza e hipertrofia muscular de un modo dosis dependiente (a mayor cantidad, mayor respuesta). Además inhibe el cortisol, la hormona del estrés. Por último, aunque no menos importante, disminuye la acumulación de grasa visceral y masa grasa total.

La síntesis de testosterona responde a las órdenes del hipotálamo. Cuando considera que los niveles actuales están bajos, sintetiza la hormona liberadora de gonadotropinas (GnRH), la cual a su vez estimula que la glándula pituitaria produzca y libere la hormona luteinizante (LH). Finalmente, esta LH es la encargada de decirle a las células Leydig que sinteticen más testosterona.

En mujeres, es la hormona folículo estimulante (FSH) la encargada de fomentar la síntesis de testosterona, aunque por otras vías algo más complejas.

La testosterona aparece en sangre de tres formas: más o menos la mitad va unida de forma fuerte a la globulina fijadora de hormonas sexuales (SHBG por sus siglas en inglés), la otra mitad va unida de forma débil a una proteína plasmática llamada albúmina, y un pequeño porcentaje (menos de un 2%) circula de forma libre (la forma libre y la unida a la albúmina es la que se considera biodisponible).

Para terminar con la introducción, los niveles de testosterona libre deben estar por encima de 10 pg/mL, y los niveles normales de testosterona total deben estar entre 241 y 827 mg/dL. Como ves, este último es un rango amplio y una gran caída de los niveles de una persona de alrededor del 30%, aún cuando estos se hallen dentro del rango considerado saludable, debe hacernos sospechar que algo no funciona bien.

Niveles bajos de testosterona en la población

Antes de continuar, debes saber que es desde hace mucho conocido que los niveles de testosterona se reducen a medida que envejecemos. Sin embargo, las alarmas han saltado porque los niveles de testosterona se han reducido en toda la población desde hace unos años para aquí, independientemente de la edad.

Por ejemplo, según un estudio realizado en población estadounidense, se han reducido en más de un 20% desde 1987 a 2005. Es decir, un joven de 30 años tiene en 2005 un 20% de testosterona que otro joven de 30 años en 1987.

Esta disminución es enormemente preocupante, ya que los niveles bajos de testosterona se asocian con multitud de enfermedades como depresión, Alzheimer o la propia diabetes.

Nuestra obligación es la de preguntarnos qué puede estar pasando para que los niveles de toda la población estén reduciéndose. Y la respuesta, como en multitud de ocasiones, apunta hacia el mundo en que nos movemos, nuestro ambiente.

Parece que es nuestro nuevo estilo de vida el que ha provocado esta disminución de los niveles. Los niveles de estrés, la exposición a contaminantes que actúen como disruptores endocrinos, el sedentarismo o el exceso de grasa corporal pueden ser factores que expliquen este descenso poblacional en los niveles de testosterona.

Como habrás pensado al leerlos, estos factores también tienen relación con el desarrollo del síndrome metabólico y de la diabetes tipo 2. Y efectivamente, vemos en este tipo de pacientes niveles aún más bajos de testosterona y de SBHG que en población general, y multitud de estudios asocian estos bajos niveles con un aumento de la resistencia a la insulina y de la grasa visceral.

A su vez, hombres con bajos niveles de testosterona tienen el doble de posibilidades de desarrollar síndrome metabólico y/o diabetes tipo 2. La pescadilla que se muerde la cola.

Testosterona y diabetes

Entre el 25 y el 50% de los pacientes con diabetes tipo 2 muestran valores bajos de testosterona. Es decir, que casi la mitad de los diabéticos tipo 2 no tienen niveles suficientes de testosterona. ¿A qué se debe esto? ¿Los bajos niveles de testosterona son causa o consecuencia?

Los niveles de testosterona pueden reducirse por dos motivos:

  1. Disminución de la síntesis de testosterona en las células Leydig,
  2. Aumento de la conversión de testosterona a estradiol por la enzima aromatasa, que está en el tejido adiposo.

Lo que se ha observado en los estudios es que se dan los dos procesos. Por un lado, el aumento de masa grasa causa un aumento en la conversión de testosterona a estradiol, disminuyendo así los niveles de testosterona.

Por el otro, el proceso que parece que ocurre más temprano es el de la síntesis de testosterona. La obesidad actúa directamente inhibiendo la síntesis en los testículos, y parece que lo hace mediante el desarrollo de resistencia a la insulina en el cerebro (recordemos que la orden de síntesis de testosterona comienza en el hipotálamo) y mediante la inhibición de la señal que provocan las citoquinas proinflamatorias presentes en la inflamación crónica de bajo grado.

El resultado de estos procesos es una disminución de los niveles de testosterona. ¿Qué pasa en el paciente con síndrome metabólico o diabetes tipo 2 cuando le damos la vuelta a su entorno hormonal mediante el suministro de testosterona exógena?

Pues bien, el tratamiento con testosterona a largo plazo ha demostrado que aumenta la lipólisis y disminuye la adipogénesis (en cristiano se traduce en que disminuye la grasa en el tejido adiposo), y se han observado pérdidas de masa grasa y peso total muy notables.

En consonancia, se han observado mejoras en el control glucémico, como reducciones en los valores de resistencia a la insulina, de la hemoglobina glicada y de la glucosa y la insulina en ayunas.

Por si fuera poco, también se han observado mejoras con este tratamiento sobre el perfil lipídico (mejora en los niveles de colesterol y triglicéridos) y, obviamente, sobre la función sexual y también sobre la función física y la salud mental.

Sin embargo, no todas las personas toleran o son aptas para el tratamiento, además que unos niveles bajos, pero sin sobrepasar los límites establecidos, también se verían beneficiados de unos niveles mayores. Por eso vamos a ver cómo podemos aumentarlos de forma natural, mediante nuestros hábitos.

Cómo aumentar los niveles de testosterona de manera natural

Aquí hay varios aspectos que debemos tener en cuenta: alimentación, actividad física y niveles de ciertos micronutrientes.

Respecto a la alimentación, los estudios nos dicen que las dietas bajas en grasa disminuyen la testosterona, mientras que las dietas altas en grasa la elevan. Disponemos de varios estudios en los cuales emplean dietas cetogénicas en pacientes con diabetes tipo 2 y observan un aumento de la testosterona.

Este efecto no parece ser debido a la grasa como tal, sino más bien debido a que este tipo de dietas aportan una mayor cantidad de colesterol, que como te he dicho más arriba es el precursor de la testosterona (y no temas, porque el colesterol dietético tiene un impacto muy pequeño sobre nuestros niveles de colesterol).

Además, la pérdida de peso en personas con sobrepeso también se ha visto que aumenta los niveles de testosterona, por lo que este es otro factor influyente a la hora de valorar estos efectos.

En la misma línea, el uso de estatinas se ha relacionado con una disminución de los niveles de testosterona, al disminuir el colesterol disponible para la síntesis androgénica.

Las estatinas son unos fármacos prescritos para disminuir los niveles de colesterol y de uso muy común en pacientes con diabetes tipo 2 y síndrome metabólico, lo que podría ser otro motivo por el cual estos pacientes muestran bajos niveles de esta hormona.

En cuanto al ejercicio, el entrenamiento de fuerza eleva los niveles de testosterona. Esta elevación se ve influenciada por aspectos como el nivel de intensidad, el tipo de ejercicios o el volumen realizado (requerimos de un umbral mínimo y trabajar amplias zonas musculares). El momento no importa.

Aquí me topé con una sorpresa, y es que el ejercicio aeróbico crónico, popularmente conocido como cardio, reduce los niveles de testosterona, independientemente de que eleve o no los niveles de cortisol.

Respecto a los micronutrientes a los que he hecho mención, parece que el Boro, la vitamina D, el Zinc y el Magnesio revisten cierta importancia.

Respecto al boro, varios estudios afirman que producen elevaciones en la testosterona. En uno de ellos, se administró 10mg al día durante una semana. El resultado fue que aumentaron los niveles de testosterona un 28% y disminuyeron los de estrógenos un 39% y los niveles de algunas citoquinas proinflamatorias.

Los niveles bajos de testosterona suelen ir acompañados de niveles bajos de vitamina D, y algunos estudios apuntan a que suplementar con vitamina D a largo plazo aumenta los niveles de testosterona.

Por otro lado, el zinc es necesario para la síntesis de testosterona y para otros procesos relacionados con ella, y el déficit de Zinc se ha relacionado con bajos niveles de testosterona.

Finalmente, el magnesio tiene la capacidad de unirse a SBHG, bloqueando así la posible unión de la testosterona, lo que disminuiría su biodisponibilidad. En esta misma línea, el déficit de magnesio aumenta el porcentaje de testosterona unida a esta SBHG, lo que disminuye su biodisponibilidad.

Conclusión

Nuestros hábitos influyen sobre muchos aspectos de nuestra vida, y uno de ellos son los niveles de testosterona. Cada vez tenemos menos cantidad de esta hormona, y es algo que debe preocuparnos. El exceso de grasa visceral y la falta de una alimentación adecuada, de entrenamiento de fuerza y de exposición solar contribuyen a disminuir los valores de testosterona.

 

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