Causas de la diabetes tipo 1

Contenido del artículo

      • ¿Por qué ataca nuestro sistema inmune a las células β del páncreas?
      • La hipótesis de la higiene
      • ¿Cómo se desarrolla el proceso autoinmune?
      • ¿Qué factores facilitan este proceso?
      • ¿Podemos hacer algo para evitar la diabetes tipo 1?
      • Conclusión

Cómo ya te he explicado en múltiples ocasiones, la diabetes tipo 1 es una enfermedad de tipo autoinmune. Esto es que es nuestro propio sistema inmune, el encargado de protegernos contra amenazas internas y externas, el que nos genera el daño.

Para ello atacan (y matan) a las células β del páncreas, que son aquellas células que producen y liberan la hormona insulina. Esto sucede porque, debido a un error, detectan a estas células como si fueran dañinas y se disponen a eliminarlas.

Normalmente se desarrolla en niños y adolescentes, aunque también hay casos en adultos.

Las preguntas que nos surgen son, ¿por qué ataca nuestro sistema inmune a las células β? ¿Cómo se desarrolla el ataque autoinmune? ¿Qué factores facilitan este proceso? ¿Podemos hacer algo para evitarlo? Lamentablemente respecto a las causas de la diabetes tipo 1 no hay demasiada certeza al respecto, hay más incógnitas y suposiciones que respuestas, pero voy a intentar responder a estas cuestiones.

¿Por qué ataca nuestro sistema inmune a las células β del páncreas?

Lo primero que debemos saber es que para que el sistema inmune ataque a estas células, este debe crear anticuerpos contra ellas que las reconozcan como una amenaza.

Se ha observado en las células β un aumento en los niveles de interferón-α y en consecuencia del complejo mayor de histocompatibilidad, responsable del rechazo de órganos en trasplantados. Estos cambios podrían poner la diana sobre estas células y causar el ataque autoinmune.

Para ello, la evidencia apunta a que debe haber una predisposición genética y algún factor ambiental que dispare el proceso, como podría ser un fuerte estrés, una infección (o múltiples) o la exposición al gluten.

La predisposición genética es muy importante. De hecho, el 90% de los diabéticos tipo 1 presentan los alelos DR4-DQ8 y/o DR3-DQ2, suponiendo la combinación de ambas el mayor riesgo. Sin embargo, esto no es suficiente, ya que hay una gran porcentaje de población con estos alelos y libres de la enfermedad.

Esto se confirma con el hecho de que, desde 1950, la incidencia de diabetes tipo 1 está aumentando un 1.5% año tras año, de una forma que no puede ser explicada exclusivamente por el componente genético. En Finlandia en ese año la incidencia era de 12 por cada 100.000 habitantes. Hoy en día, con la misma genética, es de 60 por cada 100.000 habitantes.

Más bien, la respuesta la encontramos en los factores ambientales ante los que estamos expuestos. La incidencia en 2010 era un 40% superior que en 1998. Y ha seguido subiendo. Además, donde más sube es en aquellos países que mostraban baja incidencia. Algo está cambiando, y no pueden ser los genes. El problema es que aún no sabemos exactamente qué puede ser, ya que puede deberse a una combinación de varios factores.

La hipótesis de la higiene

Hagamos un paréntesis. La diabetes tipo 1 es paradójicamente más común en países desarrollados, donde las infecciones son menos comunes y hay una mayor higiene. Según esta hipótesis, el exceso de higiene y la poca exposición a infecciones conducen a un sistema inmune más débil y menos preparado, motivo por el cual la incidencia en estos países es mayor.

Esto concuerda con la observación de una mayor prevalencia de alergias y enfermedades autoinmunes como la diabetes tipo 1, la celiaquía, la esclerosis múltiple o enfermedades inflamatorias intestinales en países desarrollados frente a países pobres.

Si volvemos al ejemplo de Finlandia y la comparamos con la vecina república rusa de Karelia, las poblaciones comparten una genética y un medio ambiente muy similares. Y la incidencia de diabetes tipo 1 en Finlandia es 6 veces superior. En cambio, en Karelia tienen tasas de infecciones por bacterias y virus mucho mayores, y se especula que estas infecciones podrían evitar el desarrollo de la patología autoinmune.

Bien, después de este paréntesis, continúo respondiendo a las preguntas formuladas.

¿Cómo se desarrolla el proceso autoinmune?

Una vez se desencadena el proceso, se observan autoanticuerpos en sangre meses antes del desarrollo de la enfermedad que provocarán inflamación en las zonas dónde están las células β. Esto es conocido como insulitis.

Poco a poco las células β irán muriendo y lo síntomas aparecerán cuando hayan muerto el 60-70% de todas ellas.

Los autoanticuerpos detectados son:

  • GADA (anti-ácido glutámico descarboxilasa).
  • IA-2 (anti-tirosina fosfatasa pancreática).
  • IAA (anti-insulina)
  • ZnT8 (anti-isoforma 8 del transportador de zinc).

La presencia de 2 de ellos en sangre es altamente predictiva de desarrollo de diabetes tipo 1, especialmente si uno de ellos se trata de IA-2. No obstante, debemos ser conscientes de que no siempre que aparecen estos autoanticuerpos se desarrolla la enfermedad.

¿Qué factores facilitan este proceso?

Los factores de riesgo relacionados con la diabetes tipo 1 son:

  • Madre gestante de avanzada edad.
  • Obesidad gestacional o pre-gestacional.
  • Parto por cesárea.
  • Predisposición genética en los antígenos leucocitarios humanos (HLA).
  • Obesidad infantil.
  • Alto consumo de lácteos de vaca en la infancia.
  • Introducción temprana de gluten o en altas cantidades.
  • Déficit de ácidos grasos omega-3.
  • Infecciones por enterovirus, rotavirus, rubella, etc.
  • Elevada frecuencia de infecciones respiratorias.
  • Situaciones de alto estrés.

Algunos virus pueden desencadenar la diabetes tipo 1

Se ha observado que distintos virus pueden causar diabetes. Los más comunes son Rubella y sobre todo Enterovirus, en concreto el subtipo coxsackiervirus B4.

Se han obtenido restos de estos virus en analíticas en pacientes diabéticos, especialmente en aquellos que desarrollan una diabetes tipo 1 fulminante (de desarrollo muy rápido).

Los mecanismos por los que el virus podría desencadenar un proceso autoinmune son varios:

  • Persistencia en las células β, más susceptibles a la infección que las células α, debido a un respuesta inmune insuficiente.
  • Mimetismo molecular: algunas proteínas típicas de estos virus son muy similares a proteínas presentes en las células β. Cuando el sistema inmune identifica a la amenaza por estas proteínas, puede confundirlas y atacar a nuestras propias células.
  • Activación inespecífica: la inflamación causada por el virus podría activar linfocitos T autorreactivos.
  • Déficits en la tolerancia a las células β a causa del virus, que inhibe la acción de los linfocitos T reguladores que disminuirían la inflamación e impedirían el ataque autoinmune.

El estrés puede causar diabetes tipo 1

Quiero remarcar el último factor de riesgo. La exposición a situaciones de alto estrés. Esto puede abarcar desde la muerte de un familiar querido hasta el divorcio de los padres pasando por un accidente incapacitante y un largo etcétera de situaciones.

De hecho, en un estudio se observó que el 77% de los diabéticos tipo 1 habían sufrido momentos de estrés severo frente a solo el 15% del grupo control sano o frente al 39% de los hermanos de estos diabéticos tipo 1.

También se observó en varios estudios que el aumento del riesgo de desarrollar diabetes tipo 1 estaba asociado con eventos estresantes en el año o dos años previos al desarrollo de la enfermedad. Estos eventos podían ser: problemas de aprendizaje, problemas con los compañeros de clase, aislamiento social, pesadillas, problemas de sueño, etc.

Otra prueba de ello es que, después de una guerra, la incidencia de diabetes tipo 1 aumenta. Por ello, no debemos subestimar el efecto que pueden tener estas situaciones sobre la salud y el desarrollo de los niños.

El estrés además puede empeorar el desarrollo de la enfermedad, observándose empeoramientos del control glucémico tras eventos estresantes. Se ha demostrado que estos eventos aumentan los niveles de glucosa y de insulina en sangre y la resistencia a la insulina. Con que, si este efecto ya es de por sí perjudicial en población sana, imagina en diabéticos.

¿Podemos hacer algo para evitar la diabetes tipo 1?

Sinceramente, sabemos poco. Se ha observado que la suplementación de vitamina D durante la gestación y altos niveles de vitamina D en la infancia pueden proteger contra la enfermedad.

La exposición al gluten entre los 4 y 6 meses, y en poca cantidad, también parece ser un factor protector frente a la exposición temprana o muy tardía. En cambio, altas dosis durante el embarazo o en los primeros meses de vida podría predisponer a la enfermedad, según varios estudios realizados en países escandinavos.

Se especula que vacunas con virus inactivados y administradas en etapas iniciales de la vida podrían ayudar. Lamentablemente, de momento no hay nada.

Una adecuado contacto con la naturaleza, animales y otras fuentes de microorganismos es beneficioso para el adecuado desarrollo del sistema inmune y para la microbiota, que parece que tiene mucho que decir en esto, ya que se ha visto que los niños con diabetes tipo 1 muestran una microbiota distinta a aquellos niños sanos incluso en fases subclínicas de la enfermedad. Además de esto, poco podemos hacer.

Conclusión

No sabemos exactamente la causa de la diabetes, ni tampoco porque en algunos casos se desarrolla y en otros no.

Aunque es cierto que la genética predispone, lo que parece claro es que requerimos de un disparador que active el proceso autoinmune. Aunque la evidencia es clara respecto a algunos de ellos, como algunos virus o situaciones estresantes, necesitamos más estudios para detectar estos disparadores y poder evitarlos.

Un adecuado contacto con la naturaleza ayuda en la maduración del sistema inmune y de la microbiota. Se ha observado que un mayor contacto con un entorno rural disminuye la prevalencia de alergias y de patologías autoinmunes.

 

Referencias:

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