Tipos de diabetes tipo 2

Contenido del artículo

            • ¿Existen distintos tipos de diabetes tipo 2?
            • Subtipos de diabetes tipo 2
            • Diabetes según la genética
            • Conclusión

He hablado en multitud de ocasiones de la diabetes tipo 2. A estas alturas ya sabrás que es una enfermedad que cursa con resistencia a la acción de la insulina, niveles de glucosa en sangre elevados y que suele ir asociada a dislipemia, hipertensión y otras enfermedades crónicas.

Se calcula que la diabetes tipo 2 afecta a 6 millones de personas solo en España, y unos 450 millones en todo el mundo. Representa un 85-90% de los casos de diabetes en el mundo, es decir, afecta a millones y millones de personas en el mundo.

Obviamente, no podemos esperar de una enfermedad que afecta a tal número de gente, que en todos se manifieste de la misma manera, ni tenga las mismas consecuencias.

¿Qué quiere decir esto? Pues que tanto los síntomas que presentan los pacientes, como las causas de la aparición de la enfermedad y por supuesto su respuesta al tratamiento varía de una persona a otra.

Para que se desarrolle una diabetes tipo 2, debe haber varías vías metabólicas afectadas por los signos que ya he comentado mil veces: resistencia a la insulina, inflamación, estrés oxidativo, … Por lo tanto, dependiendo de las vías afectadas, los síntomas, complicaciones y el tratamiento necesario variarán de una a otra persona.

¿Existen distintos tipos de diabetes tipo 2?

Entonces, si hay múltiples mecanismos que pueden verse afectados y estos varían entre personas, la pregunta que nos surge es: ¿Hay distintos tipos de diabetes tipo 2? La respuesta corta es sí. La respuesta larga también es sí, pero de una forma más elaborada, y es de lo que hablaré a lo largo de esta entrada.

Estas diferencias se deben fundamentalmente a la caprichosa genética (que obviamente no podemos cambiar) y a los factores ambientales (como estilo de vida) que sí podemos cambiar. Tampoco podemos olvidar factores como la edad o el sexo, aunque sea menos importantes.

Por ejemplo, las mujeres diabéticas presentan mayores tasas de depresión y de infarto de miocardio que los hombres (lo cual llama la atención ya que en población no diabética son los hombres los que presentan tasas más altas de infarto de corazón).

Pese a estas diferencias que desde la consulta sabemos que existen y observamos día a día, el diagnóstico de la diabetes tipo 2 lleva desde hace muchos años estancado.

Si tú, querido lector, presentas un día niveles altos de glucosa en sangre (hiperglucemia), pero no muestras anticuerpos (presentes en diabetes tipo 1) ni estás tomando ninguna medicación como glucocorticoides que puedan explicarla (y alguna excepción más que ya veremos), y además presentas sobrepeso, te etiquetan como diabético tipo 2, y como dicen en mi pueblo, patá y pa’lante. Sin diferenciaciones y sin ningún tipo de individualización.

Por suerte, en los últimos años están surgiendo voces discordantes que pretenden dar luz a una subclasificación dentro de la diabetes tipo 2, para intentar mejorar el trato al paciente y conseguir tratamientos más efectivos. De esto voy a hablar a continuación.

Subtipos de diabetes tipo 2

Lo primero que necesito decir es que, pese a que distintos grupos de investigadores están realizando propuestas, estas siguen bajo investigación todavía, con lo que aún falta evidencia científica y acuerdos para poder hablar de subtipos con propiedad. No obstante, se están realizando propuestas interesantes.

En 2018, se publicó en la prestigiosa revista the lancet un estudio donde se clasificaba a todos los pacientes diabéticos en 5 subgrupos basándose en 6 marcadores clínicos:

  1. La presencia de autoanticuerpos GAD (ácido glutámico descarboxilasa).
  2. La edad.
  3. El IMC (índice de masa corporal).
  4. La HbA1c (hemoglobina glicada).
  5. Valor de la función de las células β según HOMA2 (evaluación del modelo homeostático).
  6. Valor de la resistencia a la insulina según HOMA2.

Así, con la clasificación a partir de estos 6 marcadores se conseguía obtener 5 subtipos de diabetes, que diferían entre ellos respecto al tratamiento y a las posibles complicaciones derivadas de la enfermedad, lo cual es tremendamente útil.

Los 5 grupos son los siguientes:

  1. SAID (diabetes autoinmune severa): caracterizado por ser el único grupo con presencia de autoanticuerpos GAD. Además, presentan edad temprana de diagnosis, bajo IMC, pobre control glucémico (alto HbA1c), baja secreción de insulina y baja resistencia a la insulina.
  2. SIDD (diabetes insulinodeficiente severa): con características muy similares al anterior, pero sin la presencia de autoanticuerpos GAD.
  3. SIRD (diabetes insulinorresistente severa): caracterizado por edad tardía de aparición, IMC elevado, niveles bajos de HbA1c, alta secreción de insulina y alta resistencia a la insulina.
  4. MOD (diabetes leve relacionada con la obesidad): este grupo es similar al anterior, pero con dos diferencias: aparece a edad temprana y la insulinorresistencia es menos marcada.
  5. MARD (diabetes leve relacionada con la edad): es el grupo más común (alrededor de un 40% de los pacientes). Aparece a edad tardía y no presenta valores extremos en el resto de las variables.

Fuente: Novel subgroups of adult-onset diabetes and their association with outcomes: a data-driven cluster analysis of six variables

Si poder individualizar el tratamiento según las características no fuera suficiente, lo más interesante es que se podía relacionar a ciertos subgrupos con cierta predisposición a complicaciones futuras concretas y anticiparlas.

Por ejemplo, el subgrupo SIDD presenta una predisposición al desarrollo de patologías oculares (retinopatías) y del sistema nervioso periférico (neuropatía). En cambio, el subgrupo SIRD presenta un mayor riesgo de hígado graso y de patología renal (nefropatía).

No es oro todo lo que reluce

De hecho, este estudio causó tanto impacto que otros investigadores aplicaron justo un año después estos mismos criterios en otras poblaciones, obteniendo los mismos 5 subtipos que mostraban diferencias entre ellos en cuanto a control glucémico, incidencia de enfermedad renal y respuesta al tratamiento.

Sin embargo, estos otros investigadores observaron que utilizando menos datos y modelos más simples se encontraban resultados muy similares, o incluso superiores a la hora de predecir la nefropatía o la progresión del control glucémico.

Además, debemos tener en cuenta que las variables utilizadas se ven alteradas tanto a lo largo de la progresión de la patología, como con el tratamiento, lo que pueda dar lugar a confusión entre los grupos al subclasificar en fases avanzadas o después de iniciado el tratamiento. Finalmente, otro de los argumentos utilizados en su contra es que no se sabe si alguna de las variables utilizadas es causa, consecuencia o coincidencia de la enfermedad.

Diabetes según la genética

Y entonces llegó la genética. Nuestros genes son, como decía al inicio de la entrada, uno de los factores fundamentales en el inicio y desarrollo de la diabetes, y por tanto no podían faltar a la fiesta.

Se piensa que hay más de 1.000 genes relacionados con la diabetes. El hecho de que haya tantos genes implicados dificulta enormemente su interconexión y que se puedan identificar con ciertas características o complicaciones, de hecho, gran parte de ellos aún no se ha identificado. No obstante, en los últimos años ha habido grandes avances en este campo.

Estos adelantos dieron como resultado un estudio, donde se registró la genética de poblaciones de distintos países y dieron, de nuevo, 5 grupos distintos. Eso sí, con nombres mucho menos originales:

  1. Grupo células β: este grupo muestra reducciones en la actividad de las células β, pero niveles altos de proinsulina (el precursor de la insulina).
  2. Grupo proinsulina: similar al anterior, aunque con niveles bajos de proinsulina.
  3. Grupo obesidad: caracterizado por un elevado porcentaje de grasa corporal y una elevada circunferencia abdominal.
  4. Grupo lipodistrofia: a diferencia del anterior, este grupo está caracterizado por mostrar un peso normal o sobrepeso, elevados niveles de triglicéridos y de insulinorresistencia, y bajos niveles de colesterol HDL y de adiponectina.
  5. Grupo hígado graso: caracterizado por un metabolismo hepático malfuncionante, tendencia al hígado graso y bajos niveles de triglicéridos.

Fuente: Clustering of Type 2 Diabetes Genetic Loci by Multi-Trait Associations Identifies Disease Mechanisms and Subtypes

En este caso, los 2 primeros grupos se deben a un empeoramiento en el funcionamiento del páncreas, y los otros 3 grupos a la aparición de insulinorresistencia.

Igual que en el caso anterior, los 5 grupos se relacionan con una mayor predisposición a ciertas patologías, como mayor riesgo de infarto de miocardio, de hipertensión o de nefropatía.

Obviamente encontramos similitudes entre estos grupos y los anteriores. Pero encontramos una gran ventaja respecto a los anteriores: la genética no cambia. Por tanto, podemos clasificar con seguridad a una persona dentro de un grupo y predecir la posible evolución de la enfermedad.

Por otro lado, encontramos una clara desventaja: necesitamos analizar la genética de la persona, lo que además de difícil es muy caro, mientras que del otro modo podemos clasificarla con un simple análisis, aunque eso sí, con mayor riesgo de equivocarnos.

Conclusión

En cualquier caso, la subclasificación de la diabetes es un campo que sigue en pañales, pese al tremendo potencial que se le atisba. Si consiguiéramos predecir los mayores riesgos para la salud del paciente, su calidad de vida podría mejorar muchísimo. En este caso podríamos estar más atentos a ciertos marcadores puntuales y ponerle remedio mucho tiempo antes de desarrollarse la complicación.

Sin embargo, no podemos perder la perspectiva de que, pese a las peculiaridades de cada grupo y que se deben tener en cuenta, la diabetes tipo 2 es una enfermedad provocada fundamentalmente por el exceso en la ingesta energética y este es el principal factor que debemos revertir.

Para ello, como te he contado en múltiples ocasiones, solo hay una solución: reducir la masa grasa y aumentar la masa muscular. Si necesitas ayuda, no dudes en solicitarla. Tu salud depende de ti. A la hora de revertir la diabetes tipo 2, el tiempo es oro.

 

Referencias:

UDLER, Miriam S. Type 2 diabetes: multiple genes, multiple diseases. Current diabetes reports, 2019, vol. 19, no 8, p. 1-9.

SANDÍN, María, et al. Desigualdades de género y diabetes mellitus tipo 2: la importancia de la diferencia. Avances en diabetología, 2011, vol. 27, no 3, p. 78-87.

AHLQVIST, Emma, et al. Novel subgroups of adult-onset diabetes and their association with outcomes: a data-driven cluster analysis of six variables. The lancet Diabetes & endocrinology, 2018, vol. 6, no 5, p. 361-369.

AHLQVIST, Emma; PRASAD, Rashmi B.; GROOP, Leif. Subtypes of type 2 diabetes determined from clinical parameters. Diabetes, 2020, vol. 69, no 10, p. 2086-2093.

DENNIS, John M., et al. Disease progression and treatment response in data-driven subgroups of type 2 diabetes compared with models based on simple clinical features: an analysis using clinical trial data. The lancet Diabetes & endocrinology, 2019, vol. 7, no 6, p. 442-451.

UDLER, Miriam S., et al. Type 2 diabetes genetic loci informed by multi-trait associations point to disease mechanisms and subtypes: a soft clustering analysis. PLoS medicine, 2018, vol. 15, no 9, p. e1002654.

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