Dieta para diabetes tipo 2

Después de haber hablado de cómo debería comer un diabético tipo 1 (puedes leerlo aquí), la siguiente e ineludible entrada debe ser cómo debería comer un diabético tipo 2, puesto que hay similitudes, pero también diferencias. Sobre la diabetes gestacional hablaré en esta otra.

Como ya te he explicado en innumerables ocasiones, el problema inicial en este tipo de diabetes es la resistencia a la insulina causada por la lipotoxicidad (puedes leer aquí más sobre ello).

Por lo tanto, nuestro objetivo debe ser el de intentar aliviar esa resistencia a la insulina mediante la disminución de la lipotoxicidad. Para ello, es innegociable una recomposición corporal. Es decir, debemos perder grasa y ganar masa muscular.

Para lo segundo es imprescindible el trabajo de fuerza, como ya te señalé en esta entrada. Para lo primero, es necesario un déficit calórico, esto es, ingerir menos energía de la que “quemamos”.

No obstante, aunque se puede perder peso con multitud de dietas y muy distintas entre sí, no todos los patrones alimenticios son iguales a la hora de perder peso en la población diabética.

¿Podríamos perder este peso mediante una dieta vegetariana? Por supuesto que sí. Y también mediante un clásico, la dieta mediterránea, por poner otro ejemplo. Pero esto no es lo óptimo. Bajo mi punto de vista, y con la última evidencia científica detrás, la mejor dieta para un diabético es una dieta baja en hidratos de carbono. Vamos a verlo.

 

Ventajas de la dieta baja en hidratos de carbono

Debemos recordar que esta población sufre de resistencia a la insulina. Por tanto, lo será un patrón alimenticio que incluya alimentos que requieran poco de esta insulina. Así, se consigue que el páncreas libere la mínima posible, descargando de trabajo a un páncreas de por sí fatigado, lo que aumenta la supervivencia de sus células y enlentece la posible progresión de la diabetes.

Además, evitamos hiperglucemias y fluctuaciones en los niveles de glucosa. Las células del diabético tipo 2 se resisten a la entrada de más glucosa porque sus reservas ya están llenas. Por eso la glucosa se mantiene en la sangre, produciendo hiperglucemias. Al disminuir el aporte de hidratos de la dieta, mantenemos bajo control los niveles de glucosa.

Finalmente, el tercer punto a favor de este tipo de dieta en el paciente diabético tipo 2 es una mayor pérdida de peso en pacientes con resistencia a la insulina respecto a dietas altas en hidratos de carbono.

Para explicar este último párrafo podría necesitar toda una entrada, pero aquí tienes la versión resumida:

Por un lado, la resistencia a la insulina (que también está presente en el cerebro) hace que los diabéticos tipo 2 sean menos sensibles a la señal de saciedad que esta provoca, y por lo tanto dependerán para esto de otras hormonas que también generan saciedad como GLP-1, PYY y CCK (péptido similar al glucagón tipo 1, péptido YY y colecistoquinina respectivamente), que son más sensibles al aporte de grasa y de proteína.

Por el otro, parece que los pacientes con resistencia a la insulina pierden más peso con dietas que estimulen poco la liberación de insulina.

Esto se confirmó en un estudio, donde se vio que aquellos pacientes con buena sensibilidad a la insulina perdían más peso con una dieta alta en hidratos, pero aquellos con resistencia a la insulina (como los diabéticos tipo 2) lo hacían con una dieta baja en hidratos.

 

¿Es efectiva la dieta baja en hidratos para los diabéticos tipo 2?

Pues parece que sí. Al menos esto confirman los estudios en estos pacientes, y ya hay unos cuantos. Vamos con algunos ejemplos.

Por ejemplo, en un estudio se limitó la ingesta de hidratos durante 3 meses a menos de 30g al día, sin controlar la ingesta total (es decir, sin llevar un control de las calorías ingeridas). Como resultado, el grupo perdió de media unos 9kg, la hemoglobina glicada se redujo a 5.6% (valor considerado saludable, ya que se considera prediabetes cuando es >5.7%), también se redujeron la tensión arterial y los triglicéridos y aumentó el colesterol HDL. No hubo cambios en el colesterol LDL ni en distintos marcadores de salud del hígado.

En otro estudio, esta vez de 4 meses, se produjeron resultados muy similares, con una reducción de la hemoglobina glicada, del peso y de los triglicéridos. Pero lo mejor es que el 48% pudo reducir la medicación, y el 33% la abandonó. De nuevo, sin efectos adversos.

Pasamos a otro estudio muy interesante, de 6 meses, donde se compara una dieta muy baja en hidratos con una dieta con un 55% de hidratos de carbono aunque de bajo índice glucémico.

Lo que más me llamó la atención de este estudio es que mientras que en la dieta muy baja en hidratos solo se limitó el consumo de estos a menos de 20g diarios, sin controlar las calorías totales diarias, en la dieta de bajo índice glucémico si se llevó un control de las calorías, con un déficit diario de unas 500 respecto a las necesidades individuales.

Los resultados fueron una mayor reducción de la hemoglobina glicada (-1.5% vs <0.5%), del peso (-11-1 kg vs -6.9kg) y de la medicación (95.2% vs 62%) con la dieta muy baja en hidratos frente a la alta en hidratos de bajo índice glucémico. De nuevo, sin efectos adversos ni cambios en marcadores de salud del hígado o del riñón.

Como he dicho, hay un montón de estudios y la gran mayoría de ellos con resultados positivos. Para no hacer esto interminable, vamos con el último, que es una revisión de 23 estudios al respecto y evalúa la eficacia y la seguridad de las dietas bajas en hidratos de carbono.

En cuanto a su eficacia, la revisión nos muestra que hay una mayor mejora en cuanto a pérdida de peso, triglicéridos, sensibilidad a la insulina y disminución de la medicación con dietas bajas en hidratos, sin consecuencias adversas.

Es más, en alguna ocasión te he comentado que la diabetes tipo 2 se puede revertir. Cuando hablo de remisión de diabetes tipo 2, me refiero a que el paciente muestre una hemoglobina glicada por debajo de 6.5% (como una persona con prediabetes). Puede incluso a llegar a los valores que presenta una persona saludable. Esta revisión también demuestra que hay una mayor probabilidad de remisión con este tipo de dietas.

Llegados a este punto, y ante la clara superioridad de la dieta baja en hidratos de carbono, podemos preguntarnos cuan difícil es de seguir. O dicho de otra manera, si genera rechazo. Según un estudio, la adherencia a este tipo de dietas es similar a la adherencia a una dieta mediterránea.

 

Cómo seguir una dieta baja en hidratos de carbono

Lo primero de todo es saber la cantidad de hidratos de carbono que podemos consumir y dónde están estos hidratos de carbono. En la siguiente tabla os muestro las dos opciones de dieta baja en hidratos de carbono.

 

Cantidad de hidratos totales % sobre la ingesta energética total
Dieta baja en hidratos de carbono <130g al día de HC < 26% de la ingesta energética
Dieta muy baja en hidratos de carbono (o cetogénica) <50g al día de HC <10% de la ingesta energética

 

Tenemos dos formas de clasificarlas, según la cantidad de HC que aporta o según la energía que proviene de estos hidratos de carbono. Personalmente, me gusta más la segunda forma, porque la cantidad total ingerida no debería ser la misma en un deportista de 1.90m que en una mujer sedentaria de 60 kg.

Una vez tenemos clara nuestra opción y cuánto debe representar la ingesta de hidratos de carbono, pasemos a localizar dónde están los hidratos de carbono. Están presentes en cereales y pseudocereales (como la quinoa), legumbres, tubérculos y frutas. En menor medida, en lácteos, frutos secos y verduras.

Mi consejo es que, de entre todas las opciones de arriba, escojas alimentos de baja carga glucémica (de nuevo, te hablé aquí sobre ella y qué alimentos son). Incorpóralos según tus necesidades, y si necesitas ayuda, siempre puedes contactar conmigo.

 

Conclusión

Por todos los motivos expuestos, una dieta baja en hidratos es la mejor opción para los diabéticos tipo 2. Con ella, el paciente diabético tipo 2 podrá optimizar los beneficios durante su proceso de recomposición corporal, como mayores reducciones en la hemoglobina glicada o en la pérdida de peso.

Las ventajas son:

  • Menor trabajo en un páncreas ya fatigado.
  • Menores hiperglucemias y fluctuaciones de glucosa.
  • Mayor saciedad.
  • Mayor pérdida de peso.

Por otro lado, no olvides que tus fuentes de hidratos de carbono sean de bajo índice glucémico. Y este consejo no es solo para diabéticos, es útil para toda la población, ya que estos alimentos nos aportarán una mayor cantidad de fibra, con todos los beneficios que esta conlleva.

 

 

Referencias:

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GOLDENBERG, Joshua Z., et al. Efficacy and safety of low and very low carbohydrate diets for type 2 diabetes remission: systematic review and meta-analysis of published and unpublished randomized trial data. bmj, 2021, vol. 372.

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